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Andrea Echeverri la sensualidad maternal del rock

La cantante colombiana Andrea Echeverri ya no es la florecita roquera de hace una década con Aterciopelados. La maternidad y su sólida relación de pareja han marcado el trabajo de su nuevo disco en solitario. Un proyecto de introspección de una faceta de su vida. Una experiencia que ha reflejado en un disco de canciones de cuna y cama que lleva su nombre.

En esta entrevista que te presenta primerafila la cantante y compositora señala que su nuevo trabajo “es un proyecto demasiado personal e íntimo, por eso se llama Andrea Echeverri, pero que no hay ninguna ruptura con su banda”.

De hecho, está producido por su compañero de Aterciopelados, Héctor Buitrago, y en él tocan también los músicos del grupo. Esto no significa que Aterciopelados se desintegre, pero sí se da un tiempo y un espacio para experimentar nuevas sonoridades, más acordes al momento de vida por el cual Andrea, como mujer, está pasando.

Las composiciones de este trabajo reflejan el momento tan especial que vive la roquera colombiana. Los temas fueron compuestos durante su embarazo y después del parto de su hija, Milagros, que ahora tiene tres años, en un proyecto que define como “el lado más femenino de Aterciopelados”.

Sensualidad maternal

En el álbum, la vocalista ha querido destacar los sonidos de los juguetes de su hija y ha plasmado el sentimiento de la sensualidad maternal en canciones como "Lactochampeta", en la que toma un ritmo colombiano que se parece al reggaeton y el sentido descaradamente sexual de las letras de este género para hacer "una lectura chistosa" de la lactancia.

Canciones de cama y canciones de cuna son las dos partes de este proyecto: las primeras, dedicadas a su relación de pareja y las segundas, a su hija Milagros pero, sobre todo, a su acercamiento a la maternidad, porque ante todo Andrea se siente mujer.

“Es un disco femenino de chill latino. Puro groove amoroso, beat maternal y sonido sensual de alta fidelidad...Se lo dedico a mi hija con el asombro y la sorpresa de un milagro que me inundó de luz; y a mi pareja por la tenacidad del día a día que requiere conservar una relación por muchos años, con la firme determinación y la loca esperanza de comer perdices por siempre”, comenta la cantante con expresión de afecto contenido.

“La maternidad”, cuenta, le ha servido también para disfrutar de la frescura de la relación de los niños con la música. “Te das cuenta de lo terrible que es la educación, nos meten en una mentalidad cuadriculada, nos llenan de miedos a jugar, a ser espontáneos. Al ver de cerca a un bebé uno se da cuenta de que la música es jugar”.

“Una canción como “Amniótico”, explica Andrea, “habla de estar barrigona, mareada y esperar que ocurra un milagro: que tu hijo va a ser un héroe, que va a salvar al mundo. Eso es muy del embarazo”, dice la vocalista de Aterciopelados y añade, “hay una canción que no sale en el disco, sino en el de Grandes Éxitos, que se llama “Tanto amor” y que también es de embarazo, un momento en el que sientes el amor de una manera tanto física como espiritual, porque tu cuerpo está lleno de amor, está enfermo de amor, vomita amor”.

“Chúpate la tetica-Tómatela todita”

La estabilidad con su pareja y la buena armonía familiar queda reflejada en la canción "Chúpate la tetica/tómatela todita", un tema que ha producido su pareja, Manolo Jaramillo, y que reafirma lo personal de este trabajo musical, donde la mamá de Andrea, Amparo Echeverri, que siempre quiso ser cantante, también contribuye con su voz en la melodía de “Imán”.

Pero la maternidad o la paternidad, confiesa Andrea, no es un requisito para disfrutar de este nuevo material, pues las letras son profundas y sobre todo, transmiten muchas vivencias importantes con las que todos nos podemos identificar, sin importar el sexo o la raza.

“Me parece interesante que lo escuchen, así no sean mamás ni papás. Musicalmente es súper contemporáneo. No esperamos el éxito ni el millón de copias, sino que le llegue a la gente que le tiene que llegar”, dice Andrea sobre las expectativas puestas en éste, su otro hijo.
Andrea Echeverri se publicó hace ocho meses en Colombia y la banda ya lo ha tocado en vivo en varios conciertos en su país, en Estados Unidos y Venezuela, dentro de una gira en la que las canciones de la cantante se intercalan con los clásicos de la banda.

Tras más de diez años y seis álbumes, con éxitos como "Caribe atómico" o "El Estuche", varias candidaturas a los Grammy estadounidenses, que avalan sus experimentaciones, y fusiones de lo latino con el rock, el pop o la electrónica, Aterciopelados seguirá su camino -publicarán un nuevo disco a comienzos de 2006-, aunque, entre tanto, se involucrarán en proyectos individuales.

Entre los planes más inmediatos de Echeverri, además de continuar con Aterciopelados, se encuentran otros dos proyectos muy importantes para ella. “Vamos a hacer un disco para niños, no sé cómo nos vaya a salir, pero sí va a estar pensado para ellos. Con Héctor, estamos haciendo un disco de boleros colombianos junto a mi mamá. Ella canta. Ya estamos adelantados, ya grabamos la voz. Yo hice toda la parte inicial de producción, escogí las canciones, los tonos que le quedan bien, hicimos los arreglos que nos gustaban, etc.”.

Mientras tanto, la vocalista se enfrenta a la difícil conciliación de la maternidad y la vida laboral. “Ese el reto que nos toca afrontar a las madres contemporáneas, que también necesitamos de nuestro trabajo para estar balanceadas. De todas formas yo tengo más flexibilidad que la mayoría de las mujeres y todo es cuestión de ordenarse y de decir que no a algunas cosas”, concluye Andrea.

Andrea Echeverri, vocalista de Aterciopelados, rinde un homenaje a la mujer y sus etapas por la vida en su primer disco como solista.