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Mónica Naranjo cierra etapa con Colección Privada
Isabel Acevedo
Camaleónica, rebelde, pantera, sensual, arrolladora…  Muchos son los adjetivos que han servido para calificar a Mónica Naranjo a lo largo de su carrera musical.  Sin embargo, a ella simplemente le gusta definirse como “persona”.  La cantante acaba de estrenar Colección Privada, un recopilatorio con el que cierra definitivamente una etapa.  Como ella explica, “lo que viene será muy fuerte”. 

Con su increíble y potente voz, Mónica Naranjo ha logrado vender más de cuatro millones de discos en todo el mundo.  Como un camaleón ha ido cambiando de estilo sin nunca abandonar la fuerza y el glamour.  Con esa magia ha conquistado medio planeta. 

Se quedó Enamorada de ti y gritó Sobreviviré, estuvo Sola y se sintió Supernatural.  Temas que ahora recopila en un doble CD que rememora aquellas canciones que se convirtieron en verdaderos himnos discotequeros, en banderas musicales de miles de mujeres que se sentían identificadas con su desgarro, con sus sufrimientos y su lucha.  Pero Colección Privada (Sony BMG) no pretende hacer un simple balance de su carrera, no le hace falta.  Este trabajo se ha hecho expresamente porque Mónica Naranjo quiere cerrar una etapa para resurgir nueva. 

A sus 31 años la artista, que reside en Roma desde hace tiempo, asegura que lo que está por venir es realmente diferente, tanto que no será la misma Mónica Naranjo.  Precisamente, el tiempo y el distanciamiento buscado entre disco y disco (hacía 4 años que no sacaba nada al mercado) la han hecho madurar y darse cuenta de que no se tiene que vivir para trabajar.  Existe algo más y Mónica no quiere perderse nunca más esos momentos personales irrepetibles. 

primerafila te acerca esta entrevista de Isabel Acebedo para que conozcas un poco más a Mónica Naranjo y a la artista… dos personas diferentes. 

Siempre que se lanza un recopilatorio hay un claro objetivo detrás ¿Cuál ha sido el suyo?
Debíamos cerrar un ciclo.  Hace unos meses me presenté en mi discográfica con un nuevo proyecto y tuvieron vértigo, se asustaron. 

De hecho, las discográficas no están para apostar por el riesgo. 
Sí, pasan por una crisis muy grande, pero precisamente es el mejor momento para arriesgar y cambiar.  Yo me he jugado la vida arriesgando y, tal y como está la industria discográfica, quien no arriesga, no gana.  Apostar por lo seguro no creo que sea la mejor forma para avanzar. 

Cuando se preparan este tipo de trabajos recopilatorios inevitablemente se hace balance, se remueve el pasado ¿Cuál ha sido su balance?
Ni siquiera yo me vi con fuerzas para hacer la selección de los temas.  Se lo pedí a mi gente porque yo no podía ser objetiva.  Cuando me mostraron los temas elegidos pensé que eran los perfectos.  Entonces me revivieron tantas historias en mi cabeza, tantas cosas, tantos momentos…  Pensé: aquí no hay dos CD’s, aquí hay toda una vida.  Lo que pasa es que nos vemos obligados a vivir tan deprisa que vivimos más cosas de lo normal.  Ríes más, lloras más. 

¿Y que ha hecho más Mónica Naranjo: reír o llorar?
No sé cómo está la balanza.  El mundo de la música es muy duro, muy egoísta.  Te obliga a estar alejada de casa durante mucho tiempo y también a estar lejos de los afectos.  He llorado mucho en la última etapa porque me he dado cuenta de todos los momentos que me he perdido.  Me di cuenta de que vivía para trabajar.  Cuando acabé Chicas Malas hace cuatro años, mi madre me llamó.  Se puso pesada para que fuera a verlos y acabé claudicando.  Llegué a mi casa, y en el salón, cuando estaba rodeada de mi madre, mis hermanos, mi sobrina… me derrumbé.  Me di cuenta de que podía comprar lo que me diera la gana pero no eso.  “Mónica, te has perdido todo esto”, pensé.  Pero, gracias a Dios, me di cuenta pronto, Dios me ha vuelto a iluminar y no volveré a perderme momento como el nacimiento de mi sobrina o la graduación de mi hermana. 

A lo mejor se le despierta ahora el instinto maternal
No.  A mí me gustan mucho los niños, pero no tengo todavía ese instinto, porque soy consciente de que para ser madre debería dejarlo todo.  Yo no quiero que me críen a mi hijo; el día que sea madre lo seré al cien por cien. 

Su infancia es una de las cosas que más le ha influido en su vida ¿Es la causante de esa Mónica Naranjo rebelde, de esa furia, de esa fuerza?
Seguramente, porque la infancia y la adolescencia te marcan para toda la vida.  Las dificultades que una puede llegar a pasar en su adolescencia es lo que te endurece.  Mi situación familiar no fue fácil.  Nací en una familia muy humilde, mi madre era asistenta y mi padre albañil, lo que significaba que muchas veces no tenían trabajo.  Crecí pensando en si iba a poder aportar algo de dinero a casa o no, mientras mis amigas pensaban en la nueva muñeca Barbie, esa muñeca que siempre odié, por anoréxica.  Yo al menos, prefería la Nenuco o la Nancy, eran más normales. 

Por tanto, si nos remontamos a aquella época, ¿el resumen de su vida y de su carrera no es nada simple?
Me da vértigo. Por eso quiero cerrar una etapa, un ciclo y dejarlo en el recuerdo, porque son tantas cosas las que he vivido. 

¿Y qué es lo que nos deparará en ese nuevo ciclo?
Lo que viene es muy fuerte. No puedo decir nada más. 

¿Veremos a una Mónica Naranjo influida por los estilos musicales centroeuropeos?
Bueno, yo jamás me he aferrado a ningún estilo musical, pero está claro que Europa es un continente que está por encima de todo, es la vanguardia y Berlín, el más puntero.  Ahora mismo es la ciudad más importante en moda, literatura, arte…  Así que es posible que a finales de 2006, si todo sale bien, me notéis más europea. 

No teme que con ese cambio radical pierda a sus fans de siempre?.
No, porque mis fans siempre han evolucionado conmigo.  Puede que les guste más o menos, y puede que consiga nuevos fans o diferentes. 

También habrá cambio de imagen, seguramente.  ¿La elegida para su Colección privada ha sido como siempre muy estudiada?  No, por primera vez no. Alguna de las fotos son de hace ocho años, cuando tenía todavía la melena bicolor, pero me gustan.  A mí, aunque no lo parezca, no me preocupa nada mi imagen porque siempre me veo fantástica.  Será porque me quiero mucho. 

¿Quiere también a sus trabajos?  ¿Qué canción de Colección Privada es su favorita?
Antes tenía favoritas, ahora no porque el tren ya ha pasado.  Cada canción ha marcado un momento de mi vida.  Creo que, exceptuando mis inicios, siempre he cantando canciones que me han gustado.  Al principio alguna se coló, porque evidentemente tenía que pasar por el aro. 

Desde esos inicios le han calificada como “la pantera del Empordán, “la diva”, “animal escénico”  ¿Con cuál se identifica mejor?
Con ninguno porque yo soy una persona, es la única definición que acepto.  La gente tiende a confundir el personaje con la persona y los músicos no podemos ir todo el día con el divismo encima.  Tenemos que dar vida a un personaje encima de los escenarios, pero después, en casa, tenemos que ser personas. 

Entonces, ¿con qué calificativos definiría a la Mónica Naranjo artista?
No me gusta definirme porque no soy objetiva y me pasaría o no llegaría.  Que los demás me definan, no yo. 

¿Recuerda algún consejo que le haya marcado?
Sí.  Cuando era una niña conocí a Dalí.  Mi madre era la asistenta de un médico suyo y amigo.  Yo por las tarde iba para allá y nunca me hacía caso hasta que mi madre le contó que quería ser artista.  Desde ese día me empecé a hablar mucho y entre todos sus consejos me quedo con uno: “Hay que dejar guiar al pincel por la pasión”.  Sólo le tomo ese consejo, porque por nada del mundo quisiera acabar como él, solo. 

“Lo que vendrá a partir de ahora es realmente diferente… no será la misma Mónica Naranjo”. 
Colección Privada rememora aquellos temas que se convirtieron en verdaderos himnos discotequeros, en banderas musicales de miles de mujeres que se sentían identificadas con su desgarro, con sus sufrimientos y su lucha.